Las atroces vilezas de Ted Bundy



❝Aunque coincido que es una tragedia arrebatarle la vida a alguien en contra de su voluntad; este tribunal ha resuelto declararle: culpable de los cargos de asesinato en primer grado. 
Que las muertes, además fueron atroces y crueles por haber sido extremadamente perverso, sorprendentemente malvado y vil. Mostrando tal indiferencia a la vida humana y que por ellos será condenado a la silla eléctrica, donde la corriente atravesará su cuerpo hasta que muera. 

La corte condena a la persona que ha sido responsable de los delitos. Su nombre, señor aparece en el veredicto. Cuídese mucho, jovencito. Se lo digo con toda sinceridad. ¡Cuídese mucho! Es un joven brillante. Habría sido un buen abogado. Me hubiera encantado verle ejerciendo aquí, pero, decidió elegir otro camino, amigo.  Ha sido una tragedia para este tribunal el desperdicio de humanidad que hemos presenciado aquí. No siento culpa alguna de su parte, quiero que lo sepa. Cuídese mucho❞.


Así es como, John Malkovich en su papel de juez, recita la sentencia a Zac Efron quien realiza la interpretación del carismático e infame psicótico, Ted Bundy. ‘Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile’ el filme que trae Joe Berlinger a la pantalla grande después de haber realizado un documental para Netflix “Conversations with a Killer: The Ted Bundy Tapes”.

Tengo que confesar que el caso siempre me ha producido fascinación, no por lo abominable de los asesinatos que perpetró. Nadie en sus cabales puede admirar a un “asesino en serie” que cometió actos atroces e infames con sus víctimas —título que dicho sea de paso, se le dió a este tipo de criminales justo a partir de los episodios ejecutados por Ted— sino por su extraña y cautivante personalidad. A simple vista era un tipo muy, muy bien parecido, con buena educación, elocuente, buen orador y extremadamente argénteo y encantador. ¿Cómo una persona con tales características pudo ser capaz de tal envilecimiento? Con antecedentes de visible resentimiento hacia las mujeres (comenzando con su madre) adicto a la pornografía y masoquismo llevó muy lejos sus instintos salvajes. Nunca dejará de sorprenderme que a pesar de todo estos precedentes su juicio fue unos de los más mediáticos y a este “rock star” de los homicidios que fungió como su propio abogado defensor (ya que era estudiante de leyes) le llovían cartas de admiradoras confesando sentirse profundamente enamoradas de él.

Con ya algunas películas inverosímiles fallidas en el haber de este suceso, naturalmente, muchos aficionados esperábamos ver la dramatización de los hechos con detalles, sobre todo porque este filme contaba con más presupuesto y más recursos fílmicos que sus antecesoras. Pintaba para ser una cinta fulgente pero siendo esta una historia adaptada del libro sobre la experiencia de Elizabeth Kloepfer (Liz Kendall) —una de las novias que Theodore más amó— “The Phantom Prince: My Life with Ted Bundy”; obtenemos no solo una crónica vista desde otra perspectiva sino el planteamiento sugestivo que Liz retribuye en muchas de las protestas que nuestras manías por el crimen corren el riesgo de ignorar: las víctimas; por ejemplo: ella se recrimina que de haber actuado a tiempo y ver todo los focos rojos hubiera podido salvar a muchas, muchas mujeres.

Berlinger, palmariamente tiene una delirante pasión por recrear las escenas de audiencias de una manera meticulosa. Aunque para ser honesta el relato de Liz se aleja de ella misma por mucho resultando en tedio donde solo la vemos impugnar y lloriquear la culpabilidad del susodicho. La negación de ella se transforma en la enajenación de él. De no ser porque conocemos la biografía juraríamos que estamos ante la presencia de un hombre inocente por el cual hay que sentir lástima. Me gustó  la caracterización de Efron pero desafortunadamente tiene poca tela de dónde cortar, ya que la narrativa en sí del guión hace un esfuerzo para ocultar la oscuridad de Bundy. Físicamente ha sido uno de los actores que más se parece de todos los que han interpretado a este sujeto. Tampoco se vieron expuestos los cambios corporales (egregios) que exigía el personaje y a los que Bundy se sometía para pasar desapercibido: pérdida considerable de peso, siempre peinados diferentes y barba.

A pesar de todo me parece una película bien hecha y hay que darle crédito a Berlinger por todo el exhaustivo trabajo de investigación que ha realizado detrás.

Aunque se estrenó en Netflix USA el 3 de mayo de este año aún no ha sido integrada al catálogo latino. Se puede ver en Cuevana 3. En la CDMX gracias a  Corazón Films pronto estará en cartelera.

1 comment

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