Mandy: viajes psicotrópicos y Panaflex



Parece que tengo un nuevo favorito director de culto, Panos Cosmatos, quien desciende de una erudición cinematográfica empoderada de “acción” entre los setenta y ochenta. Su padre, George A. Cosmatos realizó trabajos como: Cobra y Rambo entre otras.
Y, como “el alumno, supera al maestro” ; me faltan adjetivos para plasmar lo que logró al realizar este metraje con una narrativa bárbara. Hermosa y pertubadora estética psicodélica neón con una paleta de colores potentes en Panaflex; ácidos y brillantes con algunas escenas animadas a lo Potterton en Heavy Metal que aparecen a cuadro. Logra capturar la esencia nata de los ochenta con la tremenda sonorización oscura de sintetizadores nostálgicos de Jóhann Jóhannsson (lamentablemente uno de sus últimos trabajos, murió en 2018) evocando el arte icónico de la década y al mismo tiempo emulando a los muy socorridos viajes psicotrópicos, recurso que han explotado hasta el cansancio en filmes actuales (Clímax, Enter the Void, largo muy largo, etcétera) pero —a diferencia de estos— “Mandy”, con contenido de trasfondo.

No pueden faltar las referencias propias de la época como Erick Estrada (Cops), Crystal Lake, Mötley Crüe.

La primera parte transcurre entumecida y entrañable. Se escucha, “Starless” de King Crimson. Diálogos contundentes, galácticos, esotéricos, fascinantes, espirituales y flamboyantes en extremo (que para muchos será un tedio absoluto si no es aficionado del género, yo, los ¡amé!) que da pauta a un hilarante slasher con criaturas grotescas, duelos de motosierras, motociclistas del infierno y, cultos siniestros propios del cine de horror o fantástico con tintes de thriller y grindhouse. Un cóctel insolente de especie difícil de clasificar que desarma todo lo que habías visto antes.
Nicolas Cage (Red), logra realizar uno de los papeles (sino no es que el más) emotivos y memorables en su haber. Una bestia impecable nace después de una despiadada pérdida y junto con Andrea Riseborough (Mandy), logran recrear una de las parejas con más conexión auténtica en la pantalla grande (Tienen tanta química que pareciera una relación real) claro, sin dejar a un lado al sexy, Sailor Ripley en la inolvidable dupla que hizo con Laura Dern (Lula Pace Fortune) en Wild at Heart.

Red: ¿Cuál es tu planeta favorito?
Mandy: Jupiter… sí, sin duda.
Red: Júpiter, ¿porqué?
Mandy: Porque la superficie de la atmósfera es una tormenta salvaje que lleva miles de años y el ojo del huracán es tan grande que podría comerse a la tierra, sí, por eso es mi planeta favorito.
Red: ¡Qué locura!
Mandy: Mmmm — Suspira— Y, ¿el tuyo?
Red: ¡Ahhhh!, Saturno, tal vez.
Mandy: Sí, Saturno, ¡es genial! Fue uno de los primeros que descubrimos. De los primeros que los humanos descubrieron así que existen muchos mitos antiguos y geniales.
—Pausa—
Red: Cambie de parecer…
Mandy: ¿Qué?
Red: Prefiero, Galactus…
Mandy: Galactus no es un planeta…
Red: No, pero él come planetas…
—Risas—

En definitiva no es para el gusto de todos. Un moderno, “Tarkovsky Pulp” , Cosmatos quien logró terminar su presentación, estreno en Cannes, con una ovación “lluvia de aplausos” a lo largo de diez minutos. ¡Muy merecido!

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